La casa de los niños
Una organización ecuatoriana

Fundación Ami

Fundación AMI es una Organización ecuatoriana, sin fines lucro,  que contribuye en la sociedad, con referentes de entornos preparados, caracterizados por una atmósfera de mucha calma y seguridad y por una riqueza de materiales didácticos y recursos naturales, donde niños y familias en situación de vulnerabilidad, encuentran condiciones que favorecen un proceso de desarrollo adecuado y relaciones afectivas y de respeto mutuo adulto-niño. 

Desde octubre de 2015, Fundación AMI ha orientado sus acciones a la prevención del maltrato, abuso y abandono al niño por su familia biológica, en zonas donde reside una población extremadamente vulnerable  sumida en  una gran pobreza, con acentuadas expresiones de violencia intrafamiliar y desnutrición de niños, de madres embarazadas y en período de amamantamiento.

Actualmente, madres con sus niños hasta los 4 años de edad, motivadas por su propio interés,  llegan a los diferentes ambientes de “La Casa de los Niños” de Fundación AMI, durante las mañanas de determinados días de la semana. Proceden de Comunidades Indígenas ubicadas en las faldas del Volcán Cotacachi, en la Provincia de Imbabura, al Norte del Ecuador.

Un Equipo de Asistentes Familiares visita periódicamente los hogares de los niños, en un plano de mucho respeto a la vida familiar y a su autodeterminación. Es uno de los recursos importantes en el sostén a procesos, sobre todo de las madres menores de 20 años de edad.

El acompañamiento a las madres, es un trabajo de base en AMI. Constatamos que las madres necesitan fortalecerse en la conciencia de sí mismas, en la comprensión y en las prácticas de buen trato a sus niños. 

En todas nuestras acciones promovemos la importancia que  bebés y  niños en época de lactancia y en su temprana infancia no sean separados de sus madres y juntos puedan tener  vivencias significativas, en condiciones  de libertad, seguridad y responsabilidad.  Favorecemos la toma de  decisiones de acuerdo al sentimiento e interés personal. Tomamos en cuenta y respetamos sus costumbres y  su situación intelectual,  cultural y social.

Los ambientes que dispone Fundación AMI, son minuciosamente organizados y cuentan con el acompañamiento de personal que se capacita constantemente para comprender al niño y al adulto. 

En estos espacios, el niño vive plenamente el presente y goza de libertad, seguridad y afecto, condiciones indispensables para un crecimiento saludable y una base sólida para  su vida. 

Compartimos con las madres o los padres, observaciones y reflexiones, sobre las actividades que emprenden sus niños, sobre sus capacidades, expresiones y necesidades. Hacemos hincapié en la trascendencia que tiene en el desarrollo del niño, que los adultos probemos a relacionarnos con él con la distancia necesaria que nos permita comprender un evento y tomar calma sin dejar de estar alertas. 

Ponemos énfasis en la experimentación propia del niño,  guiada por su auténtico interés personal y por su capacidad de tomar decisiones, probar con límites, conocer sus competencias y fragilidades y darse cuenta de las consecuencias de sus propios actos.

A partir de vivencias concretas y satisfactorias, el niño establece sus propios juicios y adquiere la capacidad de ejercer transformaciones significativas y creativas en la realidad de su vida y en el mundo. 

Los ambientes de AMI son inclusivos, niños con capacidades diferentes, a quienes se les llama comúnmente niños con discapacidad,  tienen las mismas oportunidades  que niños considerados normales.

Son principios en AMI, comunicar con anticipación al niño lo que va a pasar con él o en su espacio, consagrarse en la atención al niño, permitirle el gozo de iniciar y finalizar su actividad por el tiempo que lo requiera, sin interferencias, sin  perturbar su concentración y su manera de hacerlo, no obligarlo a comer, facilitarle la toma de decisiones de acuerdo a su nivel de desarrollo y favorecerle experiencias con reglas de CASA y límites, siempre con un respaldo afectivo. 
Cuidadora con niño

Los referentes de límites están directamente relacionados con las actitudes del niño y su momento de desarrollo. Los límites son puestos siempre con un sostén afectivo y una aceptación incondicional al niño, es decir,  sin chantajes  expectativas o presiones.

Es responsabilidad del adulto,  mantener estas condiciones en los ambientes, características de un campo relajado, donde son realmente posibles procesos auto-terapeúticos y  expresarse con espontaneidad, sin obligar al organismo a utilizar mecanismos de defensa o doble moralidad.

Cuidadora con niña - Fundacion Ami

El amor consciente e incondicional al niño está presente en todos nuestros actos, de manera práctica, muy concreta, como lo requiere el niño, para guiarse con claridad y seguridad en su construcción personal y en la relación con su entorno.  Lo consideramos un referente fundamental de buen-trato.